LOADING CLOSE

Escritor

Vivir para escribir

Escribir, mi pasión, aunque descubierta tardíamente por pura testarudez.

Comencé a leer siendo muy pequeño. Devoraba novelas de aventuras. Salgari y Julio Verne entre otros me mostraron la belleza de transportarte a lugares ignotos en los que correr aventuras. Quizás no sea la literatura más elaborada, pero para mi es incuestionable su valor lúdico. No me sonrojo si también comento que casi quién me enseñó a leer fue Ibáñez a través de los comics de Mortadelo y Filemón. O que Forges y Quino me admiraron por su capacidad para el uso de la ironía. En definitiva me gustaba leer de todo, Arthur Conan Doyle, Shakespeeare, Molière, Cervantes, Tolkien y muchos, muchos otros.

Con ello quiero decir que jamás imaginé que podría atreverme a escribir una simple línea, ni hoy mismo me atrevería a compararme con la suela de los zapatos de los mencionados anteriormente. Sin embargo cuando me obligaban a escribir, ya fuera una redacción o un simple cuento como ejercicio de clase daba inconsciente libertad a mi forma de expresarme.

Pero la juventud además de efímera acostumbra a ser arrogante y sólo sera necesario un motivador comentario de mi profesora de literatura animándome a profundizar más en la escritura para que me centrase más en jugar al baloncesto.

Aún así en un descuido, al comenzar los estudios de Informática en la Universidad,  un cuento mío despuntó entre una legión de novelas y se llevó un premio, pero tampoco eso fue suficiente como para que pensara en que escribir fuera algo que mereciera la pena el esfuerzo.

De hecho siempre pensé que ganarse la vida con la escritura es bastante complicado. Hay escritores con gran talento que jamás verán recompenado su esfuerzo con las críticas de los lectores y mucho menos con algún dinero. Por otro lado hay otros que sin demasiado talento estornudan en TV y venden miles de ejemplares.

Décadas después de aquel cuento, rozando los cuarenta, sentía que necesitaba hacer algo para volcar mi profunda insatisfacción con la situación política y social de España. Abrí un blog que me dio grandes satisfacciones: “Si no lo escribo, reviento”, y tal como lo anuncia el título, despotriqué mucho y contra todo. Entre bromas, ironías, artículos socarrónicos y provocadores, comencé a escribir algún pequeño relato corto que gustó. Me fui animando, escribiendo más relatos, algún que otro monólogo, alguna poesía libre -pues odio las métricas profundamente- y finalmente me rendí a la evidencia:

Adoro escribir, necesito escribir, no concibo la existencia sin transmitir emociones a través de la palabra escrita.

Escribir es mi pasión, lo que sea, con tal de que pueda hacer que alguien sienta, al leer, una mínima parte de lo que yo siento al escribir.

Finalmente me encontré con un buen puñado de relatos cortos, de muy diferntes géneros que decidí poner juntos, sin orden ni concierto en este libro.

Tras ello vino un parón de varios años en los que las exigencias profesionales y familiares me apartaron de la escritura. Pero uno nunca deja de inventar y ahora ya es hora que los cientos de notas sueltas que he tomado durante estos años se transformen en más relatos cortos y novelas.

UA-31091003-1