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Y un día descubrí al mentalidad Agile

Y un día descubrí al mentalidad Agile

Tiempo de lectura 3 minutos

En esta primera entrada pretendo contar cómo conocí el mundo Agile, lo que para mi es mucho más que una metodología, una mentalidad que llevada al mundo del software es estupenda pero que se puede aplicar también a cualquier otro campo de la vida.

Trabajé unos 20 años en el desarrollo de software, desempeñando fundamentalmente rol de desarrollador, en sus diferentes facetas de programador, analista-programador, diseañador de base de datos o analista. Tuve que leer muchos enormes e inservibles volúmenes de documentación exhaustiva que básicamente sólo eran útiles para ponerlos debajo de un monitor y ver el código igual de oscuro pero con menos dolor de cervicales.

Tras ese largo período y 2 fantásticos años sabáticos en los que me dediqué el tiempo que no me había dedicado antes, me reincorporé a la industria del software, pero no fue fácil. Todo había cambiado rápidamente. Se buscaba entre otras cosas que la gente pudiera trabajar en inglés y que estuviera dispuesta a viajar. De la metodología Agile no había oído hablar todavía.

De modo que dada la situación comencé a estudiar inglés, abrí mi mente para abandonar la zona de comfort y tras mucho esfuerzo y una breve experiencia laboral en un lugar que parecía haber sido sacado del NoDo, tuve al mismo tiempo tres ofertas de trabajo simutánemente. No fue deliberado, pero me llamaron todas el mismo día y las acepté de forma encadenada. En realidad no las acepté todas, las dos que acepté eran “más de lo mismo”, por un lado volver a trabajar con gente conocida de Telefónica lo cuál me pareció una buena idea, por otro lado ser jefe de desarrollo en un departamento minúsculo no me gustaba demasiado pero sonaba confortable.

La tercera oferta la rechacé de plano. Se trataba de estar un par de meses en Francia, para empezar un proyecto en el que se iba a trabajar en Scrum (no lo había oído nunca), yo entendí Java y un framework propietario del cliente, vamos que no había literarura en Google sobre él. Todo iba a ser en inglés. De modo que me pareció una locura y lo rechacé, aunque mi instinto que nunca me falla, me decía que podría ser muy interesante (duro, pero interesante). Al cabo de media hora me volvió a llamar la project manager para comprobar si había cambiado de opinión, y sí, había cambiado de opinión, salí de mi zona de comfort, conocí el mundo Agile y cambió mi vida.

Los comienzos fueron duros, lo de estimar las historias de usuario sonaba extraño, tener reuniones en las que podíamos opinar sobre cómo hacer nuestro trabajo me resultaba de ciencia ficción. La primera retrospectiva, que apareció por sorpresa, en las que nuestro adorable Coach francés nos instó a entregarnos flores (físicamente, unas rosas rojas divinas) nos impactó. Por no hablar de la primera demo que tuvimos que hacer con el cliente, en el que salimos apesadumbrados pensando que nos iban a dar una patada en salva sea la parte, cuando en realidad tanta pregunta y tanto comentario era un feedback muy útil para continuar mejorando en nuestro recién estrenado camino agile.

Tras unos meses desarrollando y aprendiendo a marchas forzadas, tuve la oportunidad de empezar a ser Scrum Master, otro paso para ir todavía más lejos de la zona de comfort. Pero no acabó ahí la cosa, descubrí que había mucha literatura sobre el mundo agile. Desde entonces libros, artículos, congresos en los que he podido ir aprendiendo más cosas (hard skills) y tratando de poner en práctica en el día a día con las personas que he tenido la suerte de ir trabajando otras cosas (soft skills) igualmente útiles en el día a día de un Scrum Master. Y aprendiendo que no se trata de hacer cosas de una forma determinada, si no que el agilismo (Agile) es en realidad una mentalidad, un cambio cultural en la forma de entender cómo hay que colaborar para conseguir acabar trabajos de calidad en un entornor en el que las personas son la piedra angular de todo.

“Why not?” es la respuesta que más me ha hecho aprender hasta la fecha. La mentalidad Agile me ha hecho ver no sólo la construcción de software desde una perspectiva más sensata y humana, si no otros aspectos y facetas de la vida. En todos ellos debemos detenernos a reflexionar sobre cómo hacemos las cosas, adaptarnos para hacer las cosas de forma diferente y comprobar si todo esos cambios nos hacen ir mejor.

Supongo que muchos que ya conocéis lo que es el agilismo opinaréis de forma parecida, y los que estáis descubriéndolo u os suena extraño tendréis curiosidad. Con esta primera entrada me gustaría que el mensaje fuera que nunca es tarde para cambiar, para aprender, que salir de la zona de comfort te puede llevar a hacer cosas que jamás te imaginaste o que incluso te auto negases. Y por supuesto, en todo lo que te metas, dale toda la pasión que tengas.

En este blog trataré de ir escribiendo alguna técnica que puede ayudar en el trabajo de un scrum máster, experiencias propias si se da el caso, quizás alguna duda que pueda abrir un interestante debate. El tema es amplio y da para variedad de entradas.

Gracias por haber llegado hasta aquí

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